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Laura Morelos,
20 años de ser joya dancística nacional
Por Gabriela Jiménez Bernal Las mujeres han acaparado a la danza desde sus orígenes. Si bien es cierto que el sector masculino ocupa un lugar importante dentro de esta disciplina, han sido ellas su principal motor. Precisamente esa situación ha creado un inmenso mar de bailarinas, de las cuales, pocas han logrado sobresalir en el medio nacional e internacional. Una de ellas es Laura Morelos, cuya limpieza técnica, ejecución, presencia, elegancia y fineza en el escenario la colocan como una de las mejores ejecutantes que tiene nuestro país. Morelos es un orgullo nacional. Su gran calidad interpretativa y porte la ha convertido en una favorita no solo del público mexicano, sino de otras nacionalidades, ya que ha pisado los foros dancísticos más importantes del mundo, donde ha logrado cautivar a especialistas y seguidores de la danza. Este año (2006) la bailarina está de manteles largos. Festeja dos décadas de vida artística. Morelos es un claro ejemplo de dedicación, de entrega, de pasión por el oficio. Es una mujer completa, y no solo en el terreno profesional, también como mujer, porque ha cumplido uno de sus grandes sueños: ser madre, hecho que no le ha impedido continuar su labor artística. La intérprete tiene un lugar privilegiado. Alcanzó el máximo rango al que puede aspirar una ejecutante: es primera bailarina de la Compañía Nacional de Danza desde hace 16 años. Ha sido integrante de esta agrupación desde 1985. Detrás de ella hay una intensa formación académica. Primero ingresó a la Escuela de Ballet de Coyoacán y después adquirió una preparación oficial en la Escuela Nacional de Danza de Bellas Artes. Su talento y maestría la han llevado a participar en importantes encuentros y concursos en Estados Unidos, Suiza y Bulgaria (en este último ganó junto a Cuauhtémoc Nájera el premio a la Mejor Pareja de la Competencia Internacional de Ballet que se celebra en ese país). No todas las bailarinas han tenido la suerte de ser invitadas por otras Compañías. Laura Morelos goza de ese privilegio. En 1990 fue invitada por el English Nacional Ballet a su gira por Argentina. Más adelante el Ballet de El paso, Texas la llamó en repetidas ocasiones, fue convocada por el Festival Internacional de Ballet de Miami para su Gala anual durante los últimos 5 años y al Festival Internacional de Danza en Biarritz Francia, en 1995 y 1998. El Joven Ballet de Francia la acogió durante su gira por México en 1998, en 2000 participa en una gala internacional en Paraguay y para 2004 es invitada a territorio brasileño. Su talento ha sido reconocido por grandes personalidades de la danza con los cuales ha trabajado. Sobresalen Alberto Alonso, Alberto Méndez, Enrique Martínez, Nellie Happee, Marco Antonio Silva, Gloria Contreras, Oscar Ruvalcaba y Michael Uthof. También ha compartido el escenario con artistas de la talla de Julio Boca, Maximiliano Guerra, Demian Woetzel y Joan Boada. Su experiencia la ha vertido en su labor como docente. Ha trabajado en el Centro de Educación Artística de Televisa, ha sido maestra y ensayadora en la Compañía Nacional de Danza y ha preparado a diferentes jóvenes bailarines como Maria Fernanda García Galeano quien ganó el Grand Prix del Youth International Ballet Competition, en Chicago en 2004 y fue merecedora de una beca en el mismo concurso en la Ciudad de Nueva York. La bailarina ha ido más allá de los foros especializados en ballet. Ha trabajado en comedias musicales: en el Fantasma de la Ópera como cantante, actriz y bailarina, en el papel de Meg Giry, así como en Chicago el musical, donde interpretó a Roxie Hart y a Mona. Hasta en televisión ha incursionado, fue en la telenovela Canción de Amor. Todo su desempeño le ha valido reconocimientos de diversas agrupaciones, como la del Gran Festival de la Ciudad de México y la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro. También recibió una beca como ejecutante del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Laura Morelos es resultado de esfuerzo y pasión, y como tal, es una referencia obligada para todas aquellas niñas y jóvenes que sueñan con convertirse en grandes bailarinas. Ella es un termómetro fiel de que el camino no es sencillo, pero también de que los anhelos se pueden alcanzar, eso sí, siempre con energía, entusiasmo y sobre todo elegancia, como siempre lo ha sido esta mexicana. |
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